Abstract
Cada vez que una lengua indígena deja de hablarse, el mundo pierde una manera única de entender la vida, la naturaleza y la experiencia humana. Con ella desaparecen historias transmitidas durante generaciones, conocimientos construidos a través de siglos de observación y experiencia, formas particulares de relacionarse con la comunidad y visiones del mundo que no pueden reproducirse completamente en ningún otro idioma. Estas lenguas forman parte del patrimonio cultural de la humanidad porque conservan conocimientos sobre la agricultura, la medicina tradicional, la convivencia comunitaria y la relación respetuosa con la naturaleza. También guardan valores, memorias y formas de pensamiento que enriquecen nuestra comprensión de lo que significa ser humano en un mundo diverso y multicultural.
Publication Date
8-5-2026
DOI
10.62915/2688-9188.1218