Abstract
Por todo ello, leer ¡Qué chula te ves! es un acto de escucha intercultural. Cada poema, desde Majan Mundo hasta los textos finales, mezcla recuerdos personales con escenas cósmicas y denuncias históricas. En esa mezcla se produce una armonía que no es complaciente, sino insurgente: belleza como resistencia. Quizá por eso, al terminar de leer, resuena la frase del prólogo transformada en exclamación colectiva: “¡Qué chula te ves, Madre Tierra!”. No es solo un elogio, sino un compromiso político y espiritual: verla libre, viva y en plenitud; ver también a nuestros pueblos y culturas liberados del racismo y del despojo. En este sentido, el poemario de Daniel Caño es más que literatura: es memoria viva y horizonte de futuro para una Guatemala verdaderamente plurinacional.
Publication Date
12-19-2025
DOI
10.62915/2688-9188.1203
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